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Foto - Graham Holtshausen - Unsplash

Los extraterrestres pueden existir en formas que no podemos comprender, por lo que no los hemos encontrado, sugieren los científicos.

CADIZ, España – Los extraterrestres pueden existir de maneras que ni siquiera podemos comprender y podrían estar a nuestro alrededor, pero como no sabemos cómo detectarlos, no podemos ver lo que está justo frente a nuestras caras. Al menos eso es lo que un grupo de investigadores de la Universidad de Cádiz en España sugirió en un informe publicado en la revista Acta Astronautica.

«Nuestra concepción tradicional del espacio está limitada por nuestro cerebro, y es posible que tengamos los signos arriba y no podamos verlos», dijo Gabriel G. De la Torre, uno de los coautores del estudio, a la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). «Tal vez no estamos mirando en la dirección correcta.»

El equipo de investigación utilizó un experimento psicológico clásico para proporcionar una posible explicación de por qué los humanos no hemos encontrado ninguna indicación de vida extraterrestre. La teoría se basa en la idea de la ceguera por falta de atención, que sugiere que no vemos lo que no estamos buscando.

Incontables maestros y profesores han utilizado un video para ilustrar exactamente cómo funciona este fenómeno. El experimento fue concebido y realizado originalmente por Daniel J. Simons y Christopher Chabris en 1999. Pidieron a los participantes que vieran el video y llevaran un conteo silencioso del número de pases hechos por la gente con camisas blancas.

(Los saboteadores del experimento seguirán al video, así que si quieres intentarlo, ¡hazlo ahora!)

Chabris y Simons mostraron el video a un grupo de participantes de la Universidad de Harvard, y el experimento se convirtió en uno de los más conocidos en psicología debido a su sorprendente resultado.

El experimento se llama «El Gorila Invisible» porque una persona con traje de gorila pasa nueve segundos en la pantalla – se pasea por el cuadro de video en un punto, mira a la cámara y se golpea el pecho, luego se va – pero la mitad de las personas que vieron el video en el experimento original no vieron al gorila en absoluto. Era como si el gorila fuera invisible.

El experimento reveló que la psicología y la percepción humana no son tan infalibles como muchos de nosotros quisiéramos creer. La mayoría de las personas se pierden mucho de lo que sucede a su alrededor mientras tratan de filtrar y procesar las increíbles cantidades de información perceptiva que se alimenta a sus cerebros a través de los sentidos y el sistema nervioso cada nanosegundo de cada día.

«Es muy llamativo, pero muy significativo y representativo de cómo funciona nuestro cerebro», dijo De la Torre a FECYT.

De la Torre y su coautor Manuel A. García utilizaron un enfoque similar en su investigación. Pidieron a 137 adultos que realizaran la prueba de reflexión cognitiva, rellenaran un cuestionario de percepción y atención, miraran fotografías aéreas y determinaran si presentaban estructuras artificiales, como carreteras y edificios, o elementos naturales, como montañas y ríos. En una foto, De la Torre y García insertaron una imagen de una persona en un traje de gorila para ver si los participantes se daban cuenta.

Sólo 45 de los 137 participantes se dieron cuenta del gorila en la fotografía aérea.

«Antes de hacer la prueba para ver la ceguera inatención, evaluamos a los participantes con una serie de preguntas para determinar su estilo cognitivo, si eran más intuitivos o racionales», explicó De la Torre, lo que tuvo una relación interesante con los resultados del estudio, «Resultó que los individuos intuitivos identificaron al gorila en nuestra foto con más frecuencia que los sujetos más racionales y metódicos».

De la Torre y García creen que sus hallazgos y los del experimento del Gorila Invisible apuntan a la posibilidad de que la vida más allá de la Tierra podría existir de una manera que los humanos no están orientados a percibir o entender.

El equipo evitó específicamente usar el término «extraterrestre» al escribir sobre sus hallazgos para poder considerar otras posibilidades que no caen «estrictamente dentro del ámbito extraterrestre». En cambio, se refieren a la vida más allá de la Tierra como «no terrestre».

«Cuando pensamos en otros seres inteligentes, tendemos a verlos desde nuestro tamiz perceptivo y de conciencia; sin embargo, estamos limitados por nuestra visión sui generis del mundo, y es difícil para nosotros admitirlo», dice De la Torre. «Lo que estamos tratando de hacer con esta diferenciación es contemplar otras posibilidades, por ejemplo, seres de dimensiones que nuestras mentes no pueden captar; o inteligencias basadas en materia oscura o energía, que constituyen casi el 95 por ciento del universo y que apenas comenzamos a vislumbrar. Incluso existe la posibilidad de que existan otros universos, como indican los textos de Stephen Hawking y otros científicos».

De la Torre y García sugieren que centrarse demasiado claramente en ciertos métodos de búsqueda y descubrimiento, como la búsqueda de señales de radio de SETI, está limitando nuestra capacidad para descubrir al «gorila cósmico» que es la vida no terrestre. Ampliar los métodos de búsqueda para incluir aspectos de la física moderna en evolución puede acercarnos a la verdad.

«Es razonable pensar que las civilizaciones avanzadas ETI (inteligencia extraterrestre) o más precisamente la inteligencia no terrestre (NTI) habrán dominado la materia oscura o posiblemente estarán compuestas de ella. Dentro de la teoría de cuerdas y su extensión dimensional superior, la teoría M, se ha previsto un multiverso de un tipo algo diferente. Estas teorías requieren la presencia de 10 y 11 dimensiones de espaciotiempo, respectivamente», argumentan los investigadores.

El equipo de investigación sugiere que sólo la búsqueda de civilizaciones que pueblan otros planetas o sistemas solares puede limitar nuestra capacidad de concebir y potencialmente localizar civilizaciones capaces interdimensionales.

«Podemos estar seguros de que nuestra comprensión del cosmos depende de nuestra naturaleza cerebral, fisiología, y finalmente de nuestra mente y conciencia… Si decidimos buscar señales de ETI o más precisamente de NTI, tenemos que analizar diferentes factores que tienen que ver no sólo con la tecnología a utilizar y los tipos de mensajes o signos en sí mismos; sin embargo, lo más importante es que las variables que participan son las psicobiológicas humanas y no humanas», concluye el trabajo de investigación.

En otras palabras, De la Torre y García piensan que necesitamos primero revisar nuestros egos y dar cuenta de las limitaciones de la biología y psicología humana antes de que podamos esperar comprender la vida avanzada extraterrestre o no terrestre.

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